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MI PARECER

5 Febrero 2009

'EL CONDE DE WALDEMAR' EL MEJOR MANGO DEL MUNDO EN SU ÉPOCA

 

 

 

                                Víctor L. Villarabid

 

 

El rescatar personajes ocultos es una de las formulas que más encuadra en los espacios de Interne, en el llamado Interne blanco y libre. Por ello y teniendo en cuenta que en todo pueblo, villa o ciudad, se presta de tener sus personajes, buscamos en el municipio de Portomarín -Lugo- el más significativo de la modernidad de unas tierras que la Historia de España y la de Galicia comienzan a citarla ya en el año 792, fecha de la construcción de su primer puente sobre el Ró Miño.
Nuestro personaje de hoy es Manuel Rodríguez Saá, nacido en la parroquia de Bagude (Portomarín) en el año 1885. Se puede asegurar que este joven campesino, no abandonó las tierras altas de Portomarín, ya limites con las de Monterroso, hasta que a los 20 años le correspondió cumplir el servicio militar. Le correspondió hacerlo en Madrid y eso le permitiría iniciar la trayectoria que le llevaría a convertirse en el mago, ilusionista y prestidigitador que recorrería, hasta los años ochenta 69 países de los cinco continentes.
El primer nombre artístico del joven mago fue el de ‘Doctor Saà', pero después de una segunda actuación ante el Rey Alfonso XIII, y que el monarca le concediese el titulo de Conde, lo que le permitió desde entonces que Manuel Rodríguez Saà a levar el nombre artístico de ‘Conde de Waldemar', pasando a la reserva el del ‘Doctor Saà', aunque a lo largo de sus años de espectáculo, en los titulares de prensa solían alternarse.

Una vez convertido el mago de Portomarín en uno de los ilusionistas más famoso del mundo, del ‘Conde de Waldemar' se ocupaban los periódicos y revistas de todo el mundo y siempre para reseñar sus éxitos y elogiando la obra de este mago, vendedor de ilusión por todo el mundo. En esos momentos de éxito fue cuando el mago, en uno de sus grandes programa de magia se enamoraría y convertiría en esposa a una señora Filipina muy rica y perteneciente a la más alta aristocracia, Este matrimonio que ayudaría más todavía a que se le abriesen mayor número de puertas a los espectáculos del ‘Mago Waldomar'.
Como decíamos la campaña más intensa de recorridos por los distintos continentes, han tenido lugar entre los años veinte y setenta del siglo XX, el portomarinense-artista jugó a la vida y con la vida en los grandes coliseos del mundo, así como en palacios imperiales, a bordo de los grandes trasatlánticos y hasta en redacciones de periódicos, (en la de El Progreso de Lugo, lo hizo en varias ocasiones). Es cierto que en aquellos tiempos vivía el mundo de la magia sus años de oro.
El Conde de Gondomar, conoció la emigración y de muy escaso bagaje cultural, supo adueñarse y crear escuelas de lo que el sabia hacer en Nueva Cork, Londres y Paris. Luego debe resaltarse de la persona del ‘Conde de Waldemar' que a sus 99 años todavía sabia crear ilusión, precisamente en el año de su definitiva representación, cuando aquel corazón bondadoso y cansado le descubrió el ‘truco' vulnerable de su cuerpo, el ‘mago', el Doctor ‘Saá, y el ‘Conde' de Waldemar', perdió su último juego.
La escena final del artista ocurrió el día 5 de noviembre de 1984 en el lugar de A Casa Zapateiro de O Penedo, de Narón, Portomarín, cuando ya reinaba la ilusión de ver al artista convertido en centenario, pero la magia e ilusión de don Manuel Rodríguez de Saá, no alcanzo a ello.
Se nos antoja imaginar como fue la entrada al descanso eterno del ‘Conde de Waldamar', quién todavía le haría al santo portero un escamoteo de las llaves y rodeado de ángeles, los que deben acompañar a los generosos, como lo fue Manuel Rodríguez Saá en esta definitiva etapa y a esos imaginarios seres les habrá hecho también algunas de sus mejores demostraciones de ilusionismo y de toda su magia.
Había regresado el ‘Conde de Waldemar' para asentar definitivamente su estancia en la tierra natal y con su familia en 1980, cuatro años antes del fallecimiento, dejando una obra de 50 años de intensa actividad, recorriendo 69 países de los cinco continentes.

CONDE SIN CONDADO

La vida o aventura de Manuel Rodríguez Saá comenzó en la primera salida al exterior fuera la de cumplir sus deberes militares en Madrid. Fue ahí cuando comenzó la trayectoria que llevaría a este joven del mundo rural gallego a tomar una profesión que le llevaría a fama. Como tantos otros gallegos hizo sus penitos en la emigración. Tenia hermanos ya en Argentina y allá se fue inicialmente, pero por muy poco tiempo.
Fue en París donde se inició en la prestidigitación profesional el ‘Conde de Wandemar' y es le valió para actuar en varias poblaciones del país galo. No obstante muy pronto abandonaría Europa para irse América, se le oyó decir muchas veces que los verdaderos éxito se los darían los Estados Unidos, en donde curiosamente la magia tiene su sede principal.
Debemos mencionar que a través de las entrevistas que se le hacían al artista en sus visitas a Portomarín se pudo recomponer la verdadera trayectoria de su vida artística. Solía contestar el mago en las entrevistas con mucha sinceridad y mostrando el material que solía arrastrar con él, a veces carteles indescifrables como los de sus actuaciones en el Japón. Nosotros hemos llegado con el tiempo muy justo para conocer al personaje, no logramos conocer los años de los grandes éxitos, pero si la persona, como también a su hermana, Francisca Rodríguez Saá y otros familiares descendientes. Por todo ello sabemos que el mago nunca se sintió el mejor de los magos, decía que ‘Ni mejor ni peor, soy diferente'.Siempre a estado este artista muy pendiente de su familia, la de Portomarín y la de Argentina.
También nuestra información directa de la familia nos valió para conocer que el fallecimiento de la esposa del ‘Conde Waldemar, le fallecería en Filipinas, precisamente en donde se habían casado. La situación bien se merece el detalle.
En una de las visitas del matrimonio a la isla filipina, años después de la boda, y curiosamente coincide la estancia del matrimonio con los primeros bombardeos de los japonés para la ocupación de Filipinas. Después de aguantar los primeros destrozos desde el aire, llegaron los soldaos de a pie y querían, tal vez por el lujo y presencia del matrimonio y estancia, destruir la casa y por supuesto pasar por las armas al matrimonio. Pero Manuel Rodríguez, por aquello de la magia, se adelantó e invitó al mando superior a ver una foto en la cual estaba él, con el Emperador Hiro Hito: el general Togo y miembros del Cuerpo Diplomático, todos en grupo en el Palacio Imperial. Sin más nos dejaron al momento y la casa en pie, pero en un próximo bombardeo murió la esposa.
La fallecida era dueña de una gran fortuna y esta dama tenía hijos mayores y parece ser que no muy amantes de los magos, quienes por entonces no dieron mayor importancia social al viudo a pesar de su fama y de la mucha importancia social que tenía por entonces el mundo de la magia.

Las personalidades ante las que actuó el ‘Conde de Waldemar', los palacios en que había visitado, le valió para que continuasen las actuaciones y los éxitos.
Sobre el anecdotario del mago ‘Conde de Waldemar, se puede considerar que su propia vide se funde en la anécdota. Sus actuaciones tenían una duración de dos horas o más. Los juegos que practicaba los producía el mismo y hasta hace poco tiempo todo el material de su trabajo se guarda en dos o tres maletas en tierras de Portomarín.
Curiosamente a este trotamundos nunca se puso ante una cámara de televisión. Decía que le resultaba muy perjudicial, que si se veía su trabajo por televisión no tenia luego interés alguno en los salones.
El mismísimo Fu-Manchú, en una visita realizada a Lugo para ofrecer una de sus grandes actuaciones, que también marcó época como personaje mundial del espectáculo, el periodista que lo entrevistó, creo que fuera Trapero Pardo, en el transcurso de la misma le preguntó al personaje chino si conocía a su coetáneo, ‘Conde de Waldemar' Le contestó en tono admirativo ¿El Conde de Waldemar? ¡Maravilloso!... ¡Mi maestro!
Por cierto uno de los grandes juegos que hizo a lo largo del mundo el mago ‘Conde de Waldemar' era el de coger un papel en blanco o billete de curso legal de bajo valor, convirtiéndolo, en España en 1.000 pesetas pero cambiaba el billete de acuerdo con el país que actuaba, pero en la pieza dineraria salía la foto del propio mago, con indumentario chino.
Como final de este homenaje al amigo Manuel Rodríguez Saá, ‘Doctor Saá' o ‘Conde de Waldemar, recordaremos una amena carta enviada a El Progreso, con motivo del fallecimiento del mago, que firmaba ‘Caxiueiras'
En ese escrito se recuerda una de las veces que el Conde de Valdemar' pernoctó en Tabeada, Lugo, lugar muy cercano a Bagude, auque en municipio distinto.
Lo hizo en la fonda regida por ‘Tío Pepe de Toxeiro' hombre distinguido y querido en Tabeada por su bondad.
Cenó, durmió y desayuno el mago en dicha pensión y a la mañana le pidió al hospedero la cuenta: este en papel de estraza, hizo unos cuantos números y se lo entregó; total eran tres pesetas. El bueno del mago, se sigue diciendo en el escrito de ‘Caxigueiro'. Cogió el papel y a la vista del propietario de la fonda restregó entre sus manos el mencionado papel y se lo entregó para que cobrase: era un billete de 25 pesetas. El bueno del ‘Tío Pepe' recogió el billete, lo miró por las dos caras y con una beatifica sonrisa se lo devolvió diciéndole, ‘Eu non lle teño cambio xa me pagar outro día' Es de suponer que desde entonces en la fonda de ‘Tío Pepe de Toxeiro, de Taboada, tendría un buen foco publicitario del buen hacer del mago.

Tags: wandermar, conde

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Sobre mí

Periodista y escritor San Miguel de Vilapedre.- Sarria, (Lugo) 18/10/1936. Desde febrero de 1960 a mayo del 64, fue el responsable de Radio Popular de Sarria-Lugo, medio que fue obligado a cerrarse por tener que pasar a FM, cuando en la comarca ‘Terras de Sarria’, campo que cubría la emisora, no existía todavía ese medio de recepción. Este cambió era uno de los que contemplaba la Ley Fraga. A consecuencia del cese de las actividades de Radio Popular, en el mismo mes de mayo de 1964, pasó a ocupar la Corresponsalía de El Progreso, de Lugo, para años más tarde pasar a ser Delegado de la zona Centro Sur, de la Provincia, hasta la jubilación, diciembre del 2005. Durante el medio siglo de actividad informativa diaria, también colaboró en otros medios informativos; Radio Cadena, Radio Nacional de España; Onda Cero así como en varias programaciones de la Radio Autonómica Gallega. Desde 1970 llevó la corresponsalía de la Agencia Efe en la zona del Centro Sur de la provincia de Lugo. Dentro de otras actividades del sector destacar que es miembro fundador y directivo de APECSA, (Asociación de Periodistas e Estudios do Camiño de Santiago). Tiene publicados ocho libros-guías de Everest, preferentemente dedicadas al Camino de Santiago. Actualmente sige colaborando en otras publicaciones compartidas, especialmente en las de la auditoria de APECSA, de fotoxornalismo, así como habitualmente en la revista ‘Peregrino’. Una vez jubilado comenzó con varias colaboraciones a través de Internet, www.villarabid.com

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